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Desentrañando los misterios de Júpiter
11.30.11
 
Jupiter con una sombra de una de sus lunas

Júpiter es conocido por sus rayas y su Gran Mancha Roja. Imágenes de la NASA
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Dibujo de un artista de parte de Jupiter y cuatro satelites de Galileo

Las cuatro lunas más grandes de Júpiter (Io, Europa, Ganymede y Callisto) son conocidas como los satélites de Galileo, porque fueron descubiertas por Galileo Galilei en 1610. Imágenes de la NASA
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Las auroras en Jupiter

Auroras más grandes que toda la Tierra: Esta imagen muestra las auroras en rayos X, observadas por el Observatorio de rayos X Chandra, superpuestas sobre una imagen óptica simultánea obtenida por el Telescopio Espacial Hubble. Imágenes de la NASA
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Sistema de anillos de Jupiter

Esta vista de corte esquemática de los componentes del sistema de anillos de Júpiter muestra los satélites internos de Júpiter, que son fuente del polvo que forma los anillos. El anillo más cercano y más grueso, sombrado en gris, es un halo que termina en el anillo principal. El anillo angosto y tenue, sombreado en rojo, es creado por los satélites Adrastea y Metis. Thebe y Amalthea, los siguientes dos satélites, proveen de polvo para formar los anillos más gruesos, del “gossamer”, sombreados en amarillo y verde. Imágenes de la NASA
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Dibujo de un artista de la nave espacial Juno volando frente a Jupiter

La misión Juno de la NASA estudiará a Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema solar. Imágenes de la NASA
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Júpiter es el planeta más grande de nuestro sistema solar. Con cuatro lunas grandes y muchas lunas más pequeñas, forma una especie de sistema solar en miniatura. En su composición, Júpiter se parece a una estrella y, si hubiera sido 80 veces más grande, se hubiera convertido en una estrella en lugar de un planeta.


El 7 de enero de 1610, al astrónomo Galileo Galilei vio cuatro “estrellas” pequeñas cerca de Júpiter. Había descubierto las cuatro lunas más grandes de Júpiter, que ahora se llaman Io, Europa, Ganymede y Callisto. Estas cuatro lunas hoy se conocen como los satélites de Galileo.


Los astrónomos informaron la existencia de las lunas de Júpiter, recientemente descubiertas, y fueron reconocidas con una designación temporal por la Unión Astronómica Internacional, una vez que se confirmen sus órbitas, se incluyen en el recuento de lunas de Júpiter. Sin incluir las "lunas temporarias", Júpiter tiene un total de 50 lunas.


Galileo se asombraría al ver lo que sabemos de Júpiter y sus lunas, principalmente después de la misión de la NASA que llevó su nombre, Io es el cuerpo más volcánicamente activo de nuestro sistema solar. Ganymede es la luna planetaria más grande y es la única luna del sistema solar que se sabe posee su propio campo magnético. Es posible que haya un océano líquido entre la capa congelada de Europa y que haya océanos congelados entre las capas de Callisto y Ganymede. La apariencia de Júpiter es un tapiz de colores bellos y características atmosféricas. Las nubes más visibles están compuestas por amoníaco. El vapor de agua existe muy abajo y a veces puede verse a través de machas nítidas en las nubes- Las “rayas” del planeta son cinturones oscuros y zonas de luz creadas por los vientos fuertes que soplan de este a oeste en la atmósfera superior de Júpiter. Los sistemas de tormentas dinámicas rugen en Júpiter. La Gran Mancha Roja, una tormenta gigante, es observada desde el siglo XIX. Hace pocos años, tres tormentas se fusionaron para formar la Pequeña Mancha Roja, aproximadamente la mitad de grande que la Gran Mancha Roja.


La composición de la atmósfera de Júpiter es similar a la del Sol, con mayoría de hidrógeno y helio. Bien entrados en la atmósfera, la presión y el aumento de la temperatura comprimen el gas del hidrógeno y los transforma en líquido. A la altura de casi 1/3 de la profundidad, el hidrógeno se convierte en metálico y conductor de electricidad. En esta capa metálica, el poderoso campo magnético de Júpiter es generado por las corrientes eléctricas que producen la rotación rápida de Júpiter. En el centro, es posible que la inmensa presión sostenga un núcleo sólido de roca del tamaño de la Tierra.


El enorme campo magnético de Júpiter es casi 20000 veces más poderoso que el que la Tierra. Atrapado dentro de la magnetosfera de Júpiter (el área en la que las líneas del campo magnético circundan el planeta de polo a polo) son enjambres de partículas cargadas. Los anillos y las lunas de Júpiter están empotrados en un intenso cinturón de radiación de electrones e iones atrapados por el campo magnético. La magnetosfera de Júpiter, compuesta por estas partículas y campos, ocupa de 1 a 3 millones de kilómetros (de 600000 a 2 millones de millas) hacia el sol y se estrecha formando una cola con forma de cono de viento que se extiende más de 1000 millones de kilómetros (600 millones de millas) detrás de Júpiter, cerca de la órbita de Saturno.


Los anillos de Júpiter, toda una sorpresa, fueron descubiertos en 1979 por la nave espacial de la NASA Voyager 1- un anillo aplastado y una nube interna con forma de anillo, llamada halo, están compuestos por partículas oscuras pequeñas. Un tercer anillo, conocido como el anillo del gossamer debido a su transparencia, en realidad son tres anillos de fragmentos microscópicos de tres lunas pequeñas: Amalthea, Thebe y Adrastea. La información de la nave Galileo indica que el sistema de anillos de Júpiter puede estar formado por polvo recogido por meteoroides interplanetarios que chocan contra las cuatro lunas internas gigantes del planeta. Probablemente el anillo principal esté compuesto por material de la luna Metis. Los anillos de Júpiter solamente están visibles cuando están iluminados por detrás por luz solar.


En diciembre de 1995, Galileo, la nave espacial de la NASA dejó una sonda en la atmósfera de Júpiter, la que realizó las primeras mediciones directas de la atmósfera planetaria. Luego, la nave comenzó un estudio de varios años de Júpiter y sus lunas más grandes. Cuando Galileo comenzó su órbita número 29, la nave Cassini-Huygens se acercaba a Júpiter para realizar, camino a Saturno, una maniobra asistida por gravedad. Las dos naves hicieron observaciones simultáneas de la magnetosfera, el viento solar, los anillos y las auroras de Júpiter.


La NASA planea una misión llamada Juno (cuyo lanzamiento está previsto para 2011) que conducirá un estudio en profundidad de Júpiter desde una órbita polar. Juno examinará la química, la atmósfera, la estructura interna y la magnetosfera de Júpiter.

 
 

Artículo original: http://solarsystem.nasa.gov/planets/profile.cfm?Object=Jupiter&Display=OverviewLong