Una científica latina vigila a loa habitantes más pequeños del espacio
01.09.12
Cuando Monserrat Roman llegó a los EE.UU. desde Puerto Rico, nunca soñó que sería científica y trabajaría para asegurar agua y aire seguros para la tripulación de la Estación Espacial Internacional, en el laboratorio más grande del espacio.
Monsi Roman es microbióloga en el Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA de Huntsville, Ala. Roman estudia microbios, organismos vivos que incluyen virus, bacterias, hongos y parásitos. Los microbios son visibles solamente bajo el microscopio, pero se encuentran en todas partes. La mayoría son inocuos y muchos hacen tareas útiles como, por ejemplo, ayudarnos a digerir la comida. El trabajo de Roman es como el de un detective: controlar los seres pequeños para ver cómo se comportarán en la estación espacial.
"Mi trabajo consiste en ser detective para determinar cómo se comportarán los microbios en diferentes situaciones y en distintos lugares, hasta en el último recoveco de la estación espacial", explicó Roman, jefe de microbiologistas del proyecto Control del Medio Ambiente y Sistemas de Apoyo Vital (Control and Life Support Systems) de Marshall.
Cualquiera que visite la Estación Espacial Internacional viene con su propio conjunto de microbios. Y como los miembros de la tripulación, los visitantes, los experimentos y el hardware provienen de 15 países asociados, Roman debe estudiar un grupo internacional y multicultural de microbios. A menudo, ella colabora con científicos e ingenieros de otros países.
"Los microbios fueron los primeros habitantes de la estación espacial, fueron de aventón en órbita en el equipamiento, antes de que llegara nadie", dijo Roman. "Cada microbio es único y, si no se lo controla, algunos se desarrollarán y, con el tiempo, podrían comer algunos materiales".
La estación se diseñó con materiales resistente a los microbios. La temperatura y la humedad se controlan para desalentar el crecimiento de microbios. Roman ayuda a asegurar que los microbios no constituyan una amenaza al sistema de aire y agua de la estación. Trabaja codo a codo con los ingenieros de Marshall que diseñan y prueban el equipo de Generación de Oxígeno y Recuperación de Agua, un sistema para el reciclaje de aire y agua más sofisticado que se instalará en la estación. Reducirá drásticamente la cantidad de vehículos con suministros necesarios para llevar agua a la estación.
La fascinación de Roman con la ciencia y los organismos vivos floreció de pequeña. Sus maestros de ciencias alimentaron su curiosidad, la alentaron a participar en las ferias de ciencias y le dieron la oportunidad de trabajar con científicos. Roman sigue la tradición ayudando en las clases de los centros de aprendizaje Challenger de la NASA y en el Centro de Recursos para Docentes de la Agencia, sito en Huntsville. Todos los veranos, hace de mentora de un alumno, que trabaja junto a ella en Marshall como pasante.
Roman obtuvo su título en la Universidad de Puerto Rico, en donde se fanatizó tanto con la microbiología, que lavaba los platos en el laboratorio antes de que la contrataran como asistente de investigación. Obtuvo su maestría en microbiología en Huntsville, en la Universidad de Alabama y en 1989 entró a trabajar en la NASA.
"Como siempre le digo a mis tres hijos y a los alumnos de los que soy mentora: No escuches a los que te dicen que no puedes", dijo Roman. "De pequeña, jamás soñé que estaría ayudando a la NASA a construir parte de una estación espacial. Es fascinante ver que la estación pasa de ser un proyecto en papel a un hogar y un lugar de trabajo real en el espacio".
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Artículo original: http://www.nasa.gov/centers/marshall/news/news/releases/2003/03-101.html